Partido Bandera Roja

Saludos bienvenidos tod@s al blog del Regional Lara Argimiro Gabaldón del Partid Bander Roj (BR) que lucha y trabaja por la Unidad el Progreso y la Soberanía en Venezuela

lunes, 1 de enero de 2018

Mensaje al pueblo venezolano

En 2018 confiar en nuestra propia fuerza


Mensaje al pueblo venezolano


Para los que compartimos este territorio y para los coterráneos que se encuentran fuera, nuestro abrazo de fin de año y de bienvenida al que comienza.

Culmina un año que nos deja importantes experiencias y enseñanzas. Avances y retrocesos. Logros y errores. Victorias y reveses. Alegrías y pérdidas lamentables. Unión y desencuentro. Y como síntesis de todo lo negativo, la desesperanza, una gran incertidumbre y el desconcierto. Aprender de los errores para no repetirlos y afianzarnos en lo positivo es lo que corresponde para que la lucha no quede en vano.

Para que los desaciertos e insuficiencias queden al descubierto y ubicados acertadamente en el contexto de la lucha librada, es imprescindible la autocrítica de quienes condujeron estas acciones por el rescate de la democracia. Ése es el camino para recuperar la confianza de un pueblo que hoy se siente decepcionado con un liderazgo y unos partidos que se han limitado a golpes de pecho que en nada educan y que son vistos como una manera de evadir la responsabilidad. Actitud que profundiza la desconfianza y la ruptura en el movimiento opositor, que es una de las debilidades de este momento. Son muchos los errores cometidos. Nos limitaremos a señalar algunos que de cara al futuro inmediato reclaman urgente tratamiento.

Lo erróneo no fue la rebelión democrática de este año que acaba, como dicen algunos, el error estuvo en haberla conducido mal. De hecho, este levantamiento ciudadano avanza mucho más que el de 2014. En aquella oportunidad se logró el desenmascaramiento del régimen como represor y corrupto. En el segundo trimestre de este año logramos que el mundo identificara a este Gobierno claramente como una dictadura, y que desconociera a la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente que trata aún de darle cobertura democrática a un Gobierno al margen de la Constitución y que desconoce a la Asamblea Nacional.

La Asamblea Nacional cumplió un importante papel en estos dos años de ejercicio. Inmersa como estuvo, desde sus inicios, en la lucha por no dejarse despojar de sus facultades constitucionales, terminó generando un conflicto de poderes que hizo parte del enfrentamiento a la estrategia dictatorial que impulsa el Gobierno de Maduro, que comenzó con el arbitrario desafuero de los diputados de Amazonas y que despojó a la oposición de la mayoría calificada de las dos terceras partes, necesaria para ejercer importantes potestades.

Sin embargo, erróneo fue sembrar ilusiones al ofrecer la salida de Maduro en seis meses y todas las iniciativas derivadas de este ofrecimiento o que se realizan en la búsqueda del mismo objetivo, como la declaración de la falta absoluta del Presidente, el cambio de poderes, o la amenaza de la enmienda, la reforma constitucional o el nombramiento de un Gobierno de transición. Todas ellas acciones válidas en la línea de producir un cambio en la conducción política del Estado, pero que ninguna por sí sola tenía la posibilidad real de ejecutarse. Lo impedían las mafias aferradas al poder y toda la fuerza del Estado puesta a su servicio, destacando el apoyo del alto mando militar. Todo ello, encuadrado en la descomposición del aparato de Estado.

En la base de estos errores está el ancestral fetichismo constitucional. Negarse a comprender que el derecho es nada sin una fuerza que lo haga valer, como quedó evidenciado en todas las decisiones de la Asamblea Nacional anuladas por el TSJ en franca violación de la norma constitucional, o en la usurpación de funciones o en la creación de organismos paralelos. Todo ello demuestra que el Poder no se toma por partes, que es un todo, y que estamos obligados a conquistarlo, a construirlo. Por tanto, todos los órganos electivos que sean ganados en un régimen dictatorial son espacios para la lucha por el cambio político, en nada equivalente a zonas liberadas o a puestos de comando invulnerables a la violencia oficial en cualquiera de sus expresiones.

El manejo de la política unitaria está plagado de errores y de inconsecuencias, empezando por la sustitución de la MUD como centro de dirección, por la presidencia de la AN. En la práctica, la MUD reducida a una cúpula de cuatro partidos políticos que a veces eran tres y a ratos solo dos. Esto, a pesar de haberse formalizado una dirección de nueve partidos.

La necesidad de articular todas las fuerzas del cambio exige una ampliación cualitativa de la dirección política y una estructuración que garantice la eficacia en la conducción de un movimiento de por sí complejo. Se hizo todo lo contrario: exacerbación del sectarismo, adelantado lucha por la hegemonía, sobradas muestras de mezquindad y egoísmo que son mala compañía cuando la aspiración nacional es la reunificación de la familia venezolana.

En las elecciones de gobernadores, no cabe duda que las primarias, presumiendo ser un mecanismo democrático, por el contrario contribuyeron a fortalecer la abstención. Lo planteado ante un cuadro político como ése era el entendimiento, el acuerdo, compromisos que permitieran amplio ejercicio de las funciones de Gobierno en los espacios conquistados. Y, desde luego, participación acompañada de la denuncia de las condiciones y del claro señalamiento de que no eran elecciones libres, que se hacían en dictadura y bajo la convocatoria irregular de la fraudulenta constituyente.

La unidad es un problema a resolver en términos inmediatos. Es imprescindible una dirección política que reconquiste la confianza en su capacidad de dirigir, de conducirnos a la victoria del movimiento. Para ello lo primero es generar los acuerdos políticos, los compromisos, que permitan visualizar claramente el triunfo. No más ofertas que no conducen sino a frustraciones, no más cifrar esperanzas en otros sectores que no dependen de nuestras propias fuerzas. Confiar en la fuerza del pueblo y en nuestra política. No es despreciar la solidaridad internacional o no valorar la importancia de los pronunciamientos y decisiones de los organismos multilaterales, o su papel en procesos de negociación, o que no consideremos el rol que pueden jugar los militares en esta lucha por el cambio político. Se trata de no cifrar nuestras esperanzas en ningún otro sector. Bienvenidos todos los aportes. A todos los factores debemos dedicarles atención política. Desarrollar líneas de acción confluyentes es una de las claves en esta lucha. Un espacio donde la dirección operativa del movimiento debe demostrar su capacidad.

La falta de una estrategia general es una falla que arrastra la Unidad. Es más, sin estrategia general, sin un programa político general, sin la definición de una vía para lograr el cambio, sin una línea clara de construcción de los instrumentos para desarrollar la lucha, siempre estaremos expuestos, como lo hemos estado, a que los reveses generen frustraciones y desalientos que se traducen en retrocesos del movimiento. Sin estas definiciones el movimiento no tendrá la capacidad de maniobrar con soltura en el plano de la estrategia y de la táctica. Se manejará con torpeza, como ha sucedido, en la relación entre la vía principal para el cambio y las formas de lucha, como lo hemos visto cuando se planteó participar en elecciones en medio del desarrollo de la rebelión democrática.

Vivimos tiempos difíciles. Estamos ante la inminencia de estallidos sociales de impredecibles consecuencias. La hambruna y todo el drama social que azota a la mayoría nacional se han tornado insoportables. El descontento toma expresiones cada vez más airadas y vuelve a tomar la protesta de calle. Las acciones espontáneas son recibidas con simpatía por la gente. Incluso son bien vistos aquellos reclamos que se hacen estimulados por factores del oficialismo, que hacen parte de la lucha entre las fracciones de esa tendencia, y que muchas de ellas las motiva el incumplimiento de comida y bonos ofrecidos a cambio del voto en el último proceso electoral, o de comida pagada por adelantado que no ha llegado. En medio de estas protestas, el asesinato vil de una joven de 18 años (Alexandra Conopoi) con 5 meses de embarazo, que reclamaba un pernil en la vía de El Junquito este 31 de diciembre, son la despedida que esta dictadura le da al pueblo en 2017.

Para el próximo año, ante el agravamiento de las penurias que azotan a la mayor parte de la población, el incremento de la represión y una oferta de elecciones presidenciales que no satisface las exigencias de garantizar la expresión libre de la voluntad popular, lo que se pronostica es una agudización de la conflictividad. Ante tal perspectiva corresponde al movimiento por el cambio prepararse para la lucha. La victoria depende de nosotros. Solo el pueblo, con su participación decidida, puede garantizar que salgamos de esta difícil situación.

Es hora de concluir internamente la discusión sobre la vía principal para el cambio. El análisis de la realidad nos indica con claridad que la vía es la rebelión democrática, es el levantamiento de todos los sectores que nos resistimos a la destrucción de nuestra patria, a que se mate de hambre a la mayoría nacional. Es la confluencia de todas las luchas reclamando el cambio de Gobierno. Es la combinación de luchas, el desarrollo de múltiples formas de organización y de acción. Es la determinación de un pueblo de convertirse en protagonista de la construcción de su destino. Es decidirse a la construcción de poder de base, afianzado en las asambleas de ciudadanos, formadas en la conciencia y disposición para el impulso del cambio político. Es organizar al movimiento de tal manera que garantice la más amplia participación pero también la capacidad para actuar en todos los espacios de lucha. A todos los niveles. Esa será una fuerza imbatible.

No es hora de lamentos. Es tiempo de acerar la voluntad. Confiamos en nuestro pueblo, en su inteligencia y coraje y estamos seguros de que se elevará hasta la altura que exige este momento histórico. Con optimismo saludamos este año que comienza. No tenemos dudas: la victoria será del pueblo y de las fuerzas democráticas. La tercera rebelión será la del triunfo. Atrás, muy lejos, dejaremos esta pesadilla.



¡Rebélate o te matarán de hambre!

¡Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha!

¡Ahora le toca al pueblo. Fuera la dictadura!

Dirección Nacional

Bandera Roja (Resistencia)
31 de diciembre de 2017


¡Saludos Venezuela!


domingo, 31 de diciembre de 2017

2018

Una año de Rebelión.

#RebélateOTeMataránDeHambre

#AbajoLaDictadura

#ChavismoNoEsSocialismo

@Bandera_Roja
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2018

Feliz año 2018

#RebélateOTeMataránDeHambre

#AbajoLaDictadura

#ChavismoNoEsSocialismo

@Bandera_Roja

Feliz año 2018 

lunes, 23 de octubre de 2017

El camino electoral

El camino electoral


Es importante acotar que en un régimen como el que sufrimos en el país, de claro corte dictatorial, que ha violado infinidad de veces la Constitución que dice defender, la única garantía que había era que haría todo lo posible concretar el fraude continuado que ha venido desarrollando desde hace algún tiempo.

Analicemos algunos aspectos sobre este proceso electoral que se realizó con un año de retraso justamente, porque al régimen no le convenía hacer elecciones en el 2016, año cuando correspondía elegir a los gobernadores.

Podemos comenzar por el grado de participación. En esta oportunidad llegó al 52%, lo que significa que una vez más el venezolano salió a votar. Ahora bien, ante este dato surge la pregunta ¿por qué un régimen que según las encuestas tiene un 80% de rechazo gana 18 gobernaciones?

Múltiples factores influyen directamente en este resultado. Uno de ellos es el reflujo de masas o lo que es igual, el desánimo de las personas en participar en estos comicios. En ningún momento se sintió el entusiasmo de cambio y sobre todo en no evidenciar de parte de los candidatos que sería un golpe directo al régimen, es decir, no se potenció el factor de debilitar a la dictadura con la victoria. En estos comicios regionales algo que caracterizó la campaña fue que no se vinculó este proceso con el anhelo y necesidad de cambio político. La gente vio en el discurso de los candidatos y los partidos que esta era una elección más por cargos regionales de gobierno. Un “quítate tú pa’ ponerme yo”.

Otro factor importante fue la acción minuciosa del régimen en cuanto a preparar, no solo para el día de las elecciones un posible fraude, sino que durante dos años (cuidado si más) han venido adecuando el sistema electoral a sus necesidades de victoria. Podemos mencionar: la legitimación de los partidos políticos ante el CNE: apartando a aquellos que les estorbaban e impidiendo la creación de otros; el cambio de los centros de votación con y sin previo aviso; el amedrentamiento a los electores sobre todo a los empleados públicos; el chantaje en las bases de la población que tiene algún beneficio social de régimen (tarjeta de la patria, bolsa del CLAP, entre otros). Todo esto es un plan estratégico de largo alcance para obtener la victoria no solo en estas elecciones si no en cualquier elección que esté programada a futuro.

Por su parte la oposición nuevamente se engolosina con el llamado a elecciones y concentran su acción a la maquinaria electoral olvidando la lucha social por un verdadero cambio político. Olvidó lo que millones de personas expresaron en la rebelión democrática desarrollada valientemente entre abril y julio: salir de la dictadura. Esto aumenta el desánimo del pueblo, que no ven esperanza alguna en la dirigencia, con el mismo discurso sobre la salida electoral, sin un programa de gobierno, ni un plan mínimo para sacar al país de la crisis, ni mucho menos un plan concreto para salir de la dictadura.

Esto solo evidencia una vez más que a la dirigencia política tradicional, representada en los partidos de la MUD, no les interesa salir del régimen y el que demuestra algunas acciones impugnadoras, de movilización y rebeldía, los apartan o lo dejan solo, como ha sucedido con Andrés Velásquez, quien junto al pueblo salió a reclamar su victoria en el estado Bolívar, demostrando en la calle el fraude cometido por la dictadura. En este caso la MUD no manifiesta apoyo efectivo, dejando prácticamente solo al pueblo de Bolívar y a su candidato. Esto nos demuestra que la oposición solo busca cohabitar con la dictadura haciendo el papel de la oposición cómoda que necesita el régimen.

Otro factor importante destacar es que para el régimen estas elecciones solo fueron una pantalla cuyo fin único era darle legitimidad a la ANC, obligando a los gobernadores regionales electos a que se juramentaran ante esta instancia de origen fraudulento. De esta forma cambiaría la percepción de los organismos internacionales y así para poder optar por créditos y financiamiento económico.

Ante este cuadro todas las acciones de campaña han debido estar dirigidas a la salida del régimen. Solo de esta forma podemos reformar el sistema electoral, con igualdad de condiciones de participación, y, sobre todo, de respeto a los resultados. Que acudamos a unas elecciones sin la sombra de que pondrán gobiernos paralelos o desconocimientos de autoridades electas por el pueblo.

Como podemos ver, estas elecciones fueron algo más que la búsqueda de unos cargos regionales. Fue toda una estrategia de legitimación de la dictadura y sus organismos en los cuales la oposición una vez más le hace el juego perfecto al régimen.

Ahora bien, ¿si todo este cuadro se sabía de antemano porque se llamó a la participación? Porque solo con la participación podríamos demostrar todo esta maniobra del régimen; porque se debía convertir este proceso en una acción de combate contra la dictadura; porque con la mayor participación de la población dábamos una señal al régimen de que no estamos sumisos a sus acciones políticas, y porque era una oportunidad de organizar la resistencia política efectiva y combatir a la dictadura en todos los terrenos.

Es hora  de conformar una nueva dirección política de la oposición. Una organización que se active más allá de lo electoral, con participación amplia de todos los factores de la sociedad, con un plan claro para salir de la dictadura y un programa orientado a la reconstrucción nacional que reactive la producción nacional, atienda la crisis de alimentación, salud, seguridad y detener la inflación.

Hoy el país necesita acciones concretas y efectivas, hoy el país está en nuestras manos solo con la participación de todos los venezolanos podremos salir de la dictadura de Maduro y del PSUV. Los resultados electorales no son más que un maquillaje democrático de la dictadura, no garantizan ningún cambio  político económico o social, solo demuestran la necesidad de una UNIDAD SUPERIOR efectiva y verdadera, que derrote tanto a la dictadura como a los que están impulsado a cohabitar con ella.


Dirigente regional de Bandera Roja Lara | Trabajador | Comite Politico Regional Lara

miércoles, 18 de octubre de 2017

Había que ir más allá de la MUD

Había que ir más allá de la MUD


José Romero (BR Lara) ante los resultados electorales: “Había que ir más allá de la MUD”

De acuerdo al secretario general de Bandera Roja-Lara, para afrontar con éxito las elecciones regionales, había que ir más allá de la MUD, no limitarse a sus estrechas fronteras de la alianza democrática, sino abrir otros espacios contra el régimen   

José Miguel Romero, hizo una autocrítica en lo que denominó los tropiezos de la oposición que le impidieron obtener el triunfo  en las elecciones de gobernador de Lara. Al respecto, recordó que en varias oportunidades alertó sobre el asunto e hizo referencia que era necesario construir una estrategia más allá de la Mesa de la Unidad Democrática.

Era preciso abrir y conquistar nuevos espacios para combatir y luchar contra el régimen, con un cierto margen de éxito, no  encerrarse en la exclusión, el sectarismo y la mezquindad, porque todo no se podía circunscribir a lo meramente electoral, subrayó.

A todas estas, se deben sumar las maniobras y trampas que montó el oficialismo a través del CNE y los diferentes mecanismos del gobierno nacional para evitar la reelección de Henri Falcón en la gobernación.  Al pueblo no hay que buscarlo solo cuando elecciones. El trabajo con las comunidades, con los sectores más golpeados tiene que ser permanente, de allí que la exclusión jugó un rol importante en estas elecciones, observó e hizo mención que la estrategia no fue la apropiada.


Fuente: El Diario de Lara

domingo, 27 de agosto de 2017

Bandera Roja apoya a Luis Florido

Contra el continuismo y por una gobernación para el pueblo



El pueblo Venezolano tiene hoy la capacidad para  darle el carácter de Rebelión Popular a esta lucha enmarcada en lo electoral, tal como lo ha hecho en otros escenarios.

Esta vez tenemos la responsabilidad política de participar, sin prejuicio, en  las elecciones para la gobernación. Oportuno recordar que el régimen las tiene totalmente perdidas si logramos una alta, masiva y combativa participación. No mordiendo la trampa del Régimen que imponiéndolas, de esta manera pretende que el pueblo no partícipe. Es por eso que impusieron toda una serie de obstáculos y artimañas para desmotivar y desmovilizar a la mayoría del pueblo venezolano. Están claros que ya el pueblo no les quiere.     
         
Debemos asumir este reto como una oportunidad para seguir dándole la cara a este régimen caduco y corrupto que nos tiene sumergidos en la miseria y el atraso. Hoy como ayer el pueblo tiene la oportunidad de demostrarle al régimen y a sus colaboracionistas que no los queremos más. Son las primarias, que se realizarán el próximo 10 de Septiembre, otra expresión de esa lucha que esta vez pasa por participar y votar en estas elecciones para escoger la mejor candidatura para que se profundice y se organice al pueblo para seguir en la lucha por el cambio de Régimen como meta.

Para Bandera Roja las elecciones Primaras son el anticipo de la derrota que el régimen tendrá en Octubre en los espacios de Poder Regionales.  Las primarias son el espacio y la oportunidad  para que el pueblo exprese sus anhelos  y deseos de cambio combinando diversas formas de lucha, electoral y de calle, que la dinámica política y social nos reclame.

En Bandera Roja Lara después de una discusión con su militancia decidimos apoyar la Candidatura de Luis Florido por considerar que es quien puede recuperar, levantar y mantener las banderas de cambio y lucha en el estado Lara.  Considerando que urge asumir posiciones claras y responsables contra el Régimen y su camarilla desde la Gobernación del Edo Lara.

Bandera Roja invita a todo el pueblo de Lara a que participe en las primarias que se realizaran este 10 de septiembre asumiéndolas como otra manera  de Rebelarnos y ofrecer Resistencia al Régimen. 

Barquisimeto 27 de agosto. Comité Político Regional Bandera Roja Lara.
José Romero. Ember Garrido. Hisvet Fernández. Evelyn Camacaro,  Carlos Pineda


En todo los terrenos unidos contra la dictadura,

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles

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